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En estos días de reuniones familiares y celebraciones con los más queridos, nuestra Doctora Torrijo comparte un artículo muy interesante y nos cuenta esa otra Navidad “diferente” que un día vivió ella y que pasan muchos compañeros:

Navidad en el hospital. Otra Navidad. 

“Hoy he encontrado un artículo que me ha gustado leer. Habla de los recuerdos que algunos sanitarios tienen de sus noches de Navidad en el hospital. Yo recuerdo también las mías. El primer año que entre en el hospital Clínico de Zaragoza, me tocó cubrir noche buena, no podía ser de esa manera. Me sorprendió ver como todos los que íbamos a estar ese día íbamos preguntando para saber quienes compodríamos esa plantilla y, entre todos, organizamos una cenita fría improvisada que resultó muy agradable. 

Es la única nochebuena que no he cenado con mis padres y hermana. Una Navidad distinta. Aquí os dejo el artículo que cuenta algunas otras experiencias”:

1cd521_998d974c92014aefaf6e98f0674a1f2cCristina Alcalá / Leire Sopuerta / Carlos Corominas

No todo el mundo pasa las Navidades en torno a una mesa repleta de comida para compartir con familiares y amigos, ni tiene la suerte de salir a comprar para su gente. Las enfermedades no entienden de fechas ni de celebraciones, por eso la sanidad no cierra nunca. Sin embargo, el espíritu navideño propio de esta época también llega a la vida de los ‘habitantes’ de los centros sanitarios. ‘Revista Médica’ recopila algunas anécdotas y recuerdos singulares de médicos, enfermeras y pacientes vividos en estas fiestas.

Luces por las calles, villancicos sonando en los comercios, árboles y belenes en las casas, niños de San Ildefonso repartiendo millones, comidas, regalos… La Navidad está a la vuelta de la esquina y todo el mundo se vuelca por celebrar su llegada, incluso allí donde la enfermedad amenaza con empañar la alegría. Pero el espíritu navideño también invade estos días los centros sanitarios, rompiendo con la rutina de profesionales y pacientes para dar más vida donde, precisamente, más fuerzas se necesitan.

¿Hay cenas familiares de Nochebuena en los hospitales? ¿Se lanza confeti tras tomar las doce uvas? ¿Cómo llevan los Reyes Magos los regalos a los más pequeños? Médicos, enfermeras y pacientes nos lo cuentan.

El jefe de Servicio de Neumología del madrileño Hospital La Princesa, en Madrid, Julio Ancochea recuerda que pasó sus primeras Navidades trabajando en el hospital cuando aún hacía la residencia.

Julio Ancochea, jefe del Servicio de Neumología del Hospital La Princesa

Desde el primer momento se dio cuenta de lo “especial” que es celebrar estas fiestas en un entorno tan poco habitual. “Adornamos las instalaciones para hacer más llevadera la estancia a los profesionales sanitarios y, muy especialmente, a los pacientes”, señala.

La de los adornos es una tradición que mantienen a día de hoy. En esta ocasión, el centro madrileño ha instalado un Belén en su recibidor y ha decorado los pasillos y las habitaciones con bolas, guirnaldas y otros elementos decorativos. “Esto también es humanizar la sanidad, ya que conseguimos que los pacientes vivan su enfermedad de otra manera y recuperen la alegría por unos días”, explica Ancochea.

Si hay una fecha grabada en su memoria, esa es Nochevieja, el día donde recuerda las anécdotas navideñas más divertidas. En una ocasión, y tras tomarse las uvas y felicitarse por el Año Nuevo, uno de los residentes de Traumatología que hacían el MIR en La Princesa –un joven de origen asiático- sacó un violín y comenzó a improvisar un pequeño concierto para los allí presentes.

En otro 31 de diciembre, esta vez de 1999, los sanitarios del hospital también vivieron con mucha expectación esa noche. ¿El motivo? En pocas horas pasaban a otro año y se rumoreaba que con el cambio de siglo llegaría el llamado ‘efecto 2000’, provocando un apagón tecnológico de todos los aparatos. “Estábamos asustadísimos”, reconoce el neumólogo, que añade: “Creíamos que se vendría abajo todo el sistema informático del hospital y nos quedaríamos desconectados”.

Un menú con toque navideño para estas fechasLangostinos, mazapanes, garrapiñadas… Y si es Nochevieja, también las uvas. Nada de esto suele faltar en la mesa cuando los profesionales sanitarios se sientan a cenar en Navidad. Se trata de un menú especial que elaboran los cocineros del hospital –previo pacto con la Dirección- que ayuda a endulzar las guardias de aquellos que tienen que trabajar en unos días tan señalados. Eso sí, los brindis son siempre sin alcohol, ya que, por lo general, los menús no incluyen bebidas con graduación. Y es que, aunque sean días de fiesta, los sanitarios no olvidan que están trabajando.

“No es un tiempo triste”
Como estas fiestas son de las más especiales, los hospitales también hacen excepciones. Como ocurre en el Hospital La Paz, de Madrid, donde los pacientes de la unidad de Pediatría Oncológica pueden cenar con sus padres y demás familiares en Nochebuena y Nochevieja, ya sea en la habitación del pequeño o en una sala acomodada para estas comidas clave. El motivo es claro: el cuidado emocional del niño es tan importante como el tratamiento médico.

“El cariño que se transmite a los pacientes, especialmente a los que son niños, es trascendental. Ya lo intentamos hacer todos los días del año, pero en Navidad incrementamos los esfuerzos”.

La decoración de los espacios con motivos navideños es una constante en los hospitales durante estas fechas

Así lo explica Carmen Giaurriz, enfermera del centro, quien rechaza el tópico de que la Navidad no se vive con felicidad en un hospital. “No es un tiempo triste y, por ello, el personal sanitario da lo mejor de sí para hacer más agradable la estancia de los pequeños y de sus familiares”.1cd521_ff3177b657534bbbbeedb3e8c8e74771

Este redoble de esfuerzos por parte de los profesionales queda patente en un detalle: esta unidad regala tarjetas para felicitar las fiestas a las familias. Pero también se encargan de ambientar la planta y hasta de programar visitas de personas que con solo pasar por las habitaciones animan y alegran a los pacientes: desde bomberos hasta jugadores de fútbol, baloncesto e, incluso, de rugby.

Aunque si hay un día especial en los hospitales para los enfermos, es el de la llegada de los Reyes Magos. Porque Sus Majestades de Oriente también hacen, por supuesto, un alto en La Paz y casi todos los centros sanitarios españoles. “Vivir ese día en el hospital es una experiencia increíble”, recalca Giaurriz.

“Ya me he despedido de mis juguetes”
La intensidad de los recuerdos que dejan en los sanitarios estos días de fiestas familiares es enorme. En esta época los profesionales, además de hacer su labor, son testigos de momentos que marcan la vida. Carmen Giaurriz tiene marcado uno muy especial, y eso que lleva muchas navidades a sus espaldas. “Fue la frase de un niño, muy pequeñito, que ingresó directamente en cuidados paliativos, y dijo: ‘Antes de venir ya me he despedido de todos los juguetes de mi casa’”, expresa la enfermera, que evoca esta frase como “una vivencia muy potente”.

Sin embargo, no quiere dar una sensación de tristeza sobre su experiencia laboral en Navidad, sino todo lo contrario. “Se viven cosas muy positivas, porque un alto porcentaje de los tumores se curan”, apunta, y añade: “La mayoría de los niños vuelven a su casa sanos, y cuando nos visitan, lo hacen para recordar”. Hay otros casos aún más singulares, como el de una cirujana que trabaja hoy en el hospital y que, en su día, fue uno de estos pequeños pacientes que pasó las fiestas navideñas ingresada en La Paz.

Que la Navidad te acompañe

La Coral Polifonica L’Alfas, durante una actuación en el Hospital de Alicante

1cd521_041b211843ed438abff43a68df0ab6f9Estos días los hospitales se engalanan para recibir la Navidad y lo hacen como se hace en todas partes: con árboles, Belenes, guirnaldas y corales compuestas por miembros de toda edad y condición. Por ejemplo, el Hospital de Alicante ha estado trabajando durante dos semanas para crear un Belén de 20 metros cuadrados en el que se representan escenas bíblicas como la llegada a Belén, la huida de Egipto, la visita de los Reyes Magos y la Anunciación a los pastores. Coincidiendo con la inauguración del Belén la Coral Polifónica L’Alfás Canta ha recorrido las unidades de pediatría interpretando canciones navideñas. Por su parte, aunque ya haya luces por las calles, la Navidad llegará al Hospital General La Mancha Centro el próximo 20 de diciembre con un concierto de la Banda de Música Santa Cecilia y un ‘photocall’ con los personajes de ‘Star Wars’, cuya última entrega llega a las pantallas casi al mismo tiempo que el turrón a las mesas.

El valor del acompañamiento
Pero la estancia en el hospital no sólo la sufren los pacientes, sus familiares también echan de menos a sus seres queridos y se esfuerzan por estar el mayor tiempo posible en el hospital, tanto para aliviar a quienes allí se quedan como para gozar de su compañía.

Esta situación la conoce bien Jesús María González Marín, presidente de la Asociación de Niños con Cáncer de Valencia (Aspanion), que como buen valenciano llama a los niños “nanos”. Impulsó la creación de la asociación y sabe de primera mano lo que supone para el niño y su familia atravesar un cáncer infantil. Asegura que durante los días de Navidad “lo más importante es que tengan a gente alrededor, que se sientan queridos, importantes y que no se sientan solos, aunque eso lo van a sentir: es inevitable”. Por eso agradece el esfuerzo de los médicos que “tratan que los días 24, 25, 31 y 1 la población en el hospital se reduzca lo máximo posible y sólo se queden aquellos a los que no se puede parar el tratamiento”.

Para que los que se quedan no se sientan solos, “se decora el hospital y se intenta ofrecer menús especiales a los nanos en la medida de lo posible”. También tienen Reyes Magos.

Jesús María González Marín, presidente de Aspanion

“que para eso estamos los padres”, aunque los adelantan un poco por una sencilla razón: “¿Te acuerdas que llegaban los Reyes el 6 de enero y el 7 te tenías que ir al colegio y no te daba tiempo ni a coger el balón?”

Como si fueran concejales, los padres se organizan para disfrazarse “y llevan pajes y todo”. González Marín señala “que el rey negro es de raza negra”, pero “en la asociación hay uno muy blanquito y quiero que le pintemos de blanco y al negro de blanco y que haga de Melchor”. Aunque todas las navidades el resto de padres lo rechaza él se mantiene firme: “No pierdo la esperanza”.

Además de estos momentos especiales, las fiestas también siguen con la rutina médica y es ahí donde más hace falta que los niños se sientan acompañados. González Marín reconoce el papel de “las enfermeras que están mucho más cerca de los nanos durante las 24 horas; los médicos también, pero lógicamente no pueden estar siempre”.

1cd521_d0a45611a5254362beece02b0d590a0cTambién los voluntarios desempeñan una función en estas fiestas. “Tienen una cosa muy positiva y es que han querido estar, la mayoría son jóvenes y muchas más mujeres que hombres”, indica González Marín, que añade: “No tienen la angustia, ni el shock, ni la tragedia mental de las madres y padres cuando tenemos un hijo con este diagnóstico. Aportan la novedad, la alegría, el optimismo, las ganas de vivir y de tener un futuro”. Por eso, estos voluntarios ayudan a los niños, pero también a las familias ya que les permiten alejarse e “irse a su casa, descansar y atender al resto de la familia”. Porque, según recuerda González Marín, “los hermanos sufren mucho psicológicamente y lo pueden llegar a pasar mucho peor porque no tienen ni a su madre, ni a su padre, y se sienten abandonados sin entender por qué y sin saber si han hecho algo malo”.

Estas situaciones que complican el día a día de los pacientes y sus familias se hacen más visibles en Navidades. Por eso, todas las actividades que contribuyan a hacer más llevadera la enfermedad y a reducir la nostalgia de unas fiestas separados de la mesa familiar son imprescindibles. Pero si hay alguien que sepa cómo cuidar a las personas, esos son los profesionales sanitarios, ya sea colocando un belén, poniendo el árbol o preparando un poco de turrón. ¡Feliz Navidad!

Author: pazGINE

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